domingo, 13 de abril de 2014

La partida migratoria


Golondrina Risquera -Cliff swallow
En un tendido eléctrico descansaban cientos de miles de Golondrinas Risqueras que en horas, partirían en su viaje migratorio a San Juan de Capistrano en California, Estados Unidos. Para muchas golondrinas este sería su primer viaje a través de centro América, por lo que el temor al no saber afrontar los vientos y fluir en su vuelo con el calor de las termales, paralizaba sus pequeños músculos y su mente tan sólo pensarlo.

Frente al tendido eléctrico en medio de un pequeño bosque de galería,  esperaban igualmente para partir las Reinitas Rayadas, quiénes muy inquietas subían y trepaban los árboles, buscando qué comer. Ya la hora de partir se acercaba y no iban a tener otro sitio donde reponer fuerzas y descansar. Estas reinitas volarían sobre el mar Caribe, las Antillas y llegar el este de los Estados Unidos.

Muy asustados ambos pájaros se encontraron tomando agua en el río que estaba en frente hasta que una le dijo a la otra
-¿Es tu primer viaje por el mar Reinita Rayada ? preguntó la Golodrina Risquera
-Si es el primero. Y tengo miedo porque no sé si sé podré volar a la velocidad que alcanzan los adultos. Además viajamos de noche durante 50 horas sin parar teniendo debajo de nuestro cuerpo sólo agua salada, hasta conseguir la primera isla donde detenernos.

Reinita Rayada Blackpoll warbler
La Golondrina Risquera le contestó:

- Bueno para nosotros es un poco más fácil porque viajamos en grupos numerosos y el primer vuelo siempre da miedo y temor.  Si quieres,  te puedes unir a nuestro grupo y llegar a Estados Unidos por la por América central. Es fácil. Irás con mas confianza en ti. La salida es mañana en la mañana, de los alambres del tendido eléctrico.

Al llegar a los arbustos, informaron a las Reinitas Rayadas que esa noche se realizarían vuelos de prueba. Los mas juveniles probaron sus alas y aprendieron la técnica de vuelo batiendo sus alas hasta 20 veces por segundo. Los instructores, los mas viejos se aseguraron que todos aprendieran la técnica. La técnica era sencilla, lo que no sabía era cómo se podía cruzar tanta agua sin ahogarse. Todavía sentía miedo.

Al amanecer vió como comenzaban a salir en grupos numerosísimas Golondrinas Risqueras y los alambres iban quedando vacíos.  Salían batiendo las alas poderosisimamente.  Asi se iban volando, sin mirar atrás. Avanzado el día, el mas viejo del grupo de las Reinitas anunció la noticia de la partida migratoria y que el propósito era volar al unísono. Nuestras amigas Golondrinas partieron  hoy para San Juan de Capistrano allá buscaran hacer nido y familia. Nosotros las Reinitas Rayadas, llegaremos a  Nueva Scotia donde igualmente buscaremos hacer nidos y tener nuevos hijos entre nosotros. Batan sus alas 20 veces por segundo, y en grupo superaremos esta larga noche y largo día. Juntos lograremos atravesar el mar.

Se quedó mas tranquilo con la información y sin darse cuenta, llegó la hora de partir, momento en que abrió sus alas, sin miedo. En plena oscuridad pero con la luz de las estrellas se dispuso a confiar en la dirección del viento y en la guía certera de los mayores, que tienen siglos en esto. Juntos llegarían mas fácil a destino. Juntos.

Textos e ilustración: Rosaelena Albornoz

domingo, 9 de marzo de 2014

Cinco mil kilómetros de vuelo



Era un águila pescadora muy parecida a las demás. Una cabeza blanca, ligeramente encrestada , con un ojo que le cruza una lista obscura que luego le baja a lo largo del cuello. Es sostenida con determinación en las manos expertas de Rob quién le coloca un capuchón en sus ojos, mientras le instala un radio transmisor para poder seguir sus vuelos por la Costa Este de los Estados Unidos. También el radio sirve al propósito de seguir el viaje migratorio de ida y regreso a Suramérica. 

Concluído el ajuste, el investigador entregó el águila a un voluntario quién la liberó mientras veían como abría sus poderosas alas arrastrando aproximado kilo y medio de plumas, huesos y músculos, desafiando la gravedad. Se desprendía así de manos extrañas y desconocidas que la ataban. Rob se quedó mirando mientras el águila tomaba altura. 

Pensó en North Fork Bob una de las águilas adultas del grupo y que iniciaría su tercer viaje migratorio. North Fork Bob había sobrevivido las inclemencias del tiempo, de cazadores y de piscinas de tentadores cultivos de pescados usuales en países como República Dominicana, Colombia y en algunos sitios de Venezuela. Esta sería una nueva temporada de vuelo y Rob no sabía si su águila más adulta, iba a luchar contra todos los obstáculos y llegar exitosamente al destino que sólo North Fork Bob conocía.



Salió North Fork Bob de Long Island un 29 de septiembre. Le tomó 10 días viajar por la costa Este, hasta el punto mas lejano del Estado de la Florida , Florida Keys. Esos días fueron días tranquilos y sosegados. Habían períodos de seis horas de vuelo y el resto de descanso hasta que continuaba su viaje el día siguiente. Rob no tuvo que tomar mucho café para estar pendiente del viaje, asì que durmió tranquilamente en su sala de monitoreo. Cada parada de North Fork Bob era para descansar y alimentarse. Para el 12 de octubre North Fork Bob estaba en Cuba, la cual recorrió durante 10 días. Todo iba bien, el transmisor emitía la señal, Rob podía ver exitosamente el progreso del viaje. 


Para el 22 de octubre Rob leyó en las noticias que un huracán de grado 3, Sandy sería el primer obstáculo que North Fork Bob encontraría en su viaje. El café fue su acompañante durante esa noche. Los doctores siempre la decían que se quitara el café. Que era mejor para su salud.  Algún día, con alguna razón, me lo quitaré se decía así mismo. Sus nervios comenzaron a presagiar un peligro difícil de superar. La inquieta águila, también sabía de clima y decidió acelerar su salida de Cuba. Esa noche North Fork Bob llegó a República Dominica, momento a partir de cual el transmisor no emitió mas señal . Rob se puso muy nervioso ¿se habría dañado el transmisor ? Rob estaba muy preocupado, ya habían pasado cuatro días y no tenía noticias de North Fork Bob y comenzaba a empeorar el clima. La tormenta se había apoderado de la isla. Con el transcurrir de los días su angustia cayó en la desesperanza. Esperaba una señal en su PC. En todos esos viajes las águilas tenían contratiempos. Contratiempos que superaban. Rob tenía el palpito que North Fork Bob estaba bién. Sólo un tema técnico de comunicación impedía saber de ella. Podía suceder que perdiera un águila o que la tormenta obstaculizara toda comunicación o finalmente el huracán había detenido su vuelo. Cualquier teoría de seguro había impedido proseguir el viaje. Siguió cavilando Rob, en la comodidad de su laboratorio, con calefacción, comida, teniendo siempre en su mente a North Fork Bob. Sin embargo, las noticias de Sandy el huracán eran desvastadoras. Aún cuando dañino, tomar café fue un refugio. Día tras día, Rob esperaba una señal. Pero North Fork Bob no aparecía. Rob escribió correos electrónicos sobre las ultimas coordenadas a colegas biólogos en la isla Dominicana para ver si lograban ubicarla, pero todo fue infructuoso. No aparecía. En la espera desde su sala de monitoreo, se quedó pensativo. Rob había dejado de volar parapentes a raíz de una fractura de su pierna. El también querìa volar. Ver todo desde arriba y seguir las águilas fue la forma en que seguría volando, siguiendo sus vuelos migratorio año tras año. Finalmente el 9 de Noviembre a las 11 de la mañana, el transmisor comenzó a emitir señal, North Fork Bob estaba vivo y estaba saliendo de República Dominica, al Mar Caribe. El transmisor no se dañó y su águila estaba ahora volando la distancia mas larga del trayecto. La alegría fue inmensa y para celebrar Rob, preparó mucho café. No podía separarse de la pantalla del computador. Fueron aproximadas 25 horas seguidas de vuelo, donde acompañó a su águila, sin cerrar los ojos, sin parpadear siguiendo segundo a segundo su vuelo, su batir de alas. Este era el vuelo largo y un trayecto difícil. Finalmente llegó a Venezuela destino que escogió nuevamente North Fork Bob huyendo del gélido invierno . Al llegar a Venezuela North Fork Bob pasó dos semanas en los Llanos específicamente en el Estado Apure y de aquí siguió al Río Ventuarí. Habìa recorrido North Fork Bob aproximados 5000 kilómetros. Esta águila se queda entre nosotras hasta la mitada del mes de Marzo como fecha límite. Rob reflexivo a partir de este tercer viaje, finalmente se quitó el café. Era mucho mas sencillo que volar 25 horas sin parar y con el viento en contra. 



Fotografías: Rob Bierregaard 
Textos: Rosa Elena Albornoz 
http://www.ospreytrax.com/

domingo, 16 de febrero de 2014

Por un cambur

Somos escandalosas y parecemos gallinas. Nuestro vuelo es notorio y cuando aterrizamos nuestra cola y timón nos ayuda a caer suave y sin tropiezos. Una cola rufa que nos distingue entre el verdor. Las Guachararcas despertamos a muchos caraqueños con cada uno de nuestros cantos y llamados. Y en verano, cuando se consigue menos alimento, el comedero de la señora Teo en Cumbres es la opción. 

Pero la señora a veces tiene y no tiene cómo darnos de comer y entre todos los pájaros que llegan a su comedero se crea un ambiente parecido a una especie de pista de aterrizaje, concurrida, como el Aeropuerto Internacional de Atlanta Hartsfield-Jackson dónde varios pájaros se abastecen rápidamente de combustible. Pero en este comedero,  nadie quiere partir. Todos quieren permanecer.




Llegar al comedero es toda una competencia. Hay que estar pendiente si no hay otros pájaros o sino hay humanos que quieran verlo muy de cerca a uno. Algunos tienen unas ramitas para que comamos cómodos y en privacidad. Cuando la señora Teo coloca cambur, es la comida mas preciada por todos. El Cambur, una fiesta para nuestro paladar hace que de inmediato avise a mis compañeros de vuelo con un escandaloso llamado. Cuando llegué días atrás al comedero, la señora Teo me dijo “ Mira déjale a los chiquitos” y entonces me fuí un poco asustada, porque se me acercó mucho. Ella no sabe que también tengo mis chiquitos.  Al parecer tiene preferencia por los pájaros pequeños,  esos que tienen colores, los azulejos, los que tienen amarillos, marrones y negros como los Cristofué, o como los Gonzalitos,  o por los que tienen tonalidades rojitas como los Carpinteros. Entonces me quedé un poco triste en el arbusto frente al balcón de su casa. Volví a saltar y me volvió a correr. Me volví a ir, pero en el siguiente vuelo me repitió “ Tengo poquitos cambures, déjale a los chiquitos” y me marché nuevamente. Desde el arbusto ví como regresaba a  la plataforma un Carpintero a quién no corrió.  Entonces volví a saltar, el Carpintero se fué y junto a tres Guacharacas volamos al comedero para quedarnos un rato y volvió la señora Teo a repetir ” No tengo muchos cambures dejen que coman mis chiquitos” y entonces nos marcharmos.

Tanta fue la insistencia en no dejarme comer, porque prefiere a su chiquitos, que le traje a mi chiquito para que ella conozca que tengo también tengo que dar de comer a mi pequeñito y que también mis amigas de vuelo quieren comer un delicioso cambur . Desde entonces la señora Teo no me corre cuando llego me deja comer tranquila y relajada en su comedero.


Textos y fotografías por : Rosaelena Albornoz 

domingo, 2 de febrero de 2014

Apollo 14





La luna que embruja. La luna que fascina y cautiva. Luna visitada por exploradores espaciales, durante muchos programas espaciales Apollo. Me intriga. Me llama la atención y en mi mente la visito. La recorro. La detallo. Veo sus cráteres. Trato de imaginar que debe haber sido la prueba de volar hasta allá. Los miedos. Los obstáculos. El despegue. Aterrizar en la luna. Caminar sobre ella.  Los aparatos de la NASA que medían el curso de la frecuencia cardíaca de los astronautas advirtieron una subida de la velocidad de los latidos del corazón cuando Edgar Mitchell realizó su caminata lunar. Nunca supe si fue del cansancio, si fue de la emoción. Mitchell fue de los astronautas mas interesantes de todo el programa apollo.


El espacio es bello,  extraño. Flotar. Estar sin gravedad,  es algo mágico, fantástico. Hecho que puede ser fácilmente añorado  por la imaginación de un niño. Asi se expresó Edgar Mitchell, cuando hizo su histórico viaje a la luna en el apollo 14. Lo místico de su viaje al espacio, es como un suerte de epifanía. En su viaje de retorno a la tierra, advirtió una conexión con la inteligencia del universo, una especie de euforia, un estado de contemplación y admiración  que hizo que Mitchell sea de los pocos astronautas y exploradores espaciales cuyo viaje a la luna cambio el curso de su existencia.



Creo en  una inteligencia universal,  que nos conecta con algo Superior, grande e inmenso.  Si exploro, si busco, si contemplo, si admiro, una flor, un pájaro, una mariposa,  si estoy rodeada por un paisaje lleno de energía,  descubro que esa inteligencia me emociona y entonces así, como Mitchell se aceleran los latidos de mi corazón. 

Textos:
Rosaelena Albornoz
Fuente:Dalla Terra a la Luna. RAI podcast
Fotografía: Edgloris Marys, Rosaelena Albornoz



lunes, 13 de enero de 2014

Oasis milagroso



Un calor vaporoso en un radiante mediodía invita a buscar resguardo. Dos tordillos comunes  se aventuraron a separarse del grupo para atenuar los inclementes y ardientes rayos, que hacen pesado, lento y sofocante el vuelo. 
  
La pareja de Tordillos aterrizó en la bandeja llena de agua que sirve de provisión y esparcimiento en el balcón de la casa de mamá. Los tordillos decidieron detenerse ante el sol y extremo calor . Lo que no sabían muy bien es si era seguro, miedo quizás. Acostumbran a rodear los asentamientos humanos, por lo que un espejo de agua en un balcón es atractivo y blanco difícil de evitar.

Cuando aterrizaron se miraron e investigaron desde el borde de la bandeja si había alguien que los observaba .... verificaron si había algún peligro que los amenazara.
 Unas plantas les servían de escudo para sentir que  estaban ocultos. Entonces decidieron comenzar el rito. 


Saltaron a la bandeja y con temor, movían sus alas.  Cada uno veía como el otro se bañaba.  Daban un vistazo para un lado y un vistazo para otro y comenzaron las gotas de agua a brotar de manera vertiginosa.

 Las plumitas de sus cabezas se mojaron. Mientras uno vigilaba y veía hacia arriba como pensando- que sitio tan bueno- el  otro se mojaba  aún mas su cabeza. De pronto uno de ellos saltó al borde de la bandeja y saciado del baño veía a su compañero.  

Siguió el baño rápido, ágil, con zambullidas frenéticas-era emocionante - ¡¡ apurate apurate !! y continúaban batiendo sus alas, salpicando con fuerza el agua. Parecían un motor fuera de borda, levantando olas al pasar. 

Era un baño de miles de gotas como si se tratara de un oasis milagroso al cual no regresarían mas. Quedaron como nuevos, levantaron vuelo y desaparecieron.




textos y fotografías: Rosaelena Albornoz

jueves, 9 de enero de 2014

El curador de plantas acuáticas

Nymphaea mayla

Una fotografía de una Victoria amazónica entre las manos del Profesor Miguel Castillo, cerraban las horas de dedicación que Enrique Ascanio había invertido tomando fotografías a los jardines acuáticos del Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela, hace cinco años atrás, fotografías que iban a formar parte de un calendario que la institución iba a imprimir. El profesor Castillo con cierta pena, le invitó a aprender sobre las plantas acuáticas como una manera de retribuir su dedicación. La decepción y frustración de Enrique en no poder ver su trabajo fotográfico impreso fue tal que aceptó con tal de que con dichas clases, pudiera seguir disparando sus fotos. Ese fue el trato y el inicio de una trayectoria entre Victorias amazónicas, Victorias cruzianas,  sus flores y sus híbridos.

Bebé sobre hoja de Victoria amazónica
La capacidad de soporte de las hojas de las Victorias es distinta según el medio donde se encuentren. Así, en un medio natural como el Amazonas, la Victoria amazónica aguanta el peso de ochenta kilogramos en su hoja-  pero en la laguna Venezuela del Jardín Botánico de Caracas pueden soportar hasta cuarenta kilogramos de peso.  

Victoria Longwood Hibrid 
De los híbridos logrados-alrededor del mundo en jardines acuáticos- con estas especies, el mas famoso, y también presente en el jardín botánico, fue el utilizando con la Victoria amazónica como madre cruzada con la Victoria cruziana saliendo el híbrido Victoria Longwood Hibrid que es lo mejor de la Victoria cruziana y la Victoria amazónica, híbrido creado originalmente en los Estados Unidos.

Nymphaea ampla 
Nymphaea caerulea
La Nymphaea ampla es una de las especies de la cual han salido muchos híbridos, su fragancia es muy especial , de color blanco y de la Nymphaea caerulea,  especie plasmada en geroglificos en Egipto, donde solían los faraones usar sus flores en rituales, para ellos alucinógenos y preparaban Té con su flor. Ambas están presenten igualmente en el jardín.
Las flores Nymphaea x Bull's eye ( ojo de buey ) creada en EE. UU, la Nymphaea Mayla, la Nymphaea Gigantea Immutabilis, el híbrido Nymphaea x Islamorada, el híbrido Nymphaea Red Flare son parte de las flores que en lago Venezuela pueden observarse en una visita al jardín botánico y que dedicada, paciente y acuciosamente Enrique se ha dedicado en fotografiar. Mas que un trabajo, es un placer  tomar las fotos y su trabajo así lo muestra. 


Nymphaea x Bull's eye ( ojo de buey ) 
Nymphaea Gigantea Immutabilis
Nymphaea x Islamorada



Nymphaea Red Flare 


La claridad de sus fotos, diáfanas, con flores y plantas suspendidas bajo el oscuro y misterioso lago, realzan los colores y las tonalidades.

El pago que anheló Enrique por el trabajo de impresión del calendario,   se ha transformado en ese infinito conocimiento que ha desarrollado en materia de jardines acuáticos, su reproducción y cuidado. Se cuestiona su dedicación desinteresada –ad honorem-que le recuerda  lo aprendido en su adolescencia, cuando unas vacaciones marcaron, lo que para el significa el cuidado y el amor a las plantas. Su primo fumigó a doscientas orquídeas que tenía perdiendo su colección completamente. No se salvó ni una. Hoy reconoce que cualquier planta, su reproducción y cuidado es diario, con ninguna o escasa retribución monetaria y a nadie se puede delegar el cuidado. 

Enrique Ascanio con el Profesor Miguel Castillo
Enrique  Ascanio tomando sus fotografías entre Victoria amazonicas y Victoria cruziana



Pregunte por Maria Paleta la garza que lo acompaña todos los días para que ella les diga que todo lo que les conté es así. 


Su visita al jardín botánico es diaria, para cuidar las plantas, participar de las investigaciones del Prof. Castillo,  con el gusto y compensación adicional de  disparar su cámara, buscando cada día la mejor foto, esa que le haga agitar su corazón. 

María Paleta y la flor de la Nymphaea Gigantea Albert de Lestang

Textos: Rosaelena Albornoz
Fotografías; Enrique Ascanio, Douglas Grillo

viernes, 3 de enero de 2014

Walter Arp, arte y naturaleza


Un poco extrañados por el día y hora de  la visita, el personal de seguridad me  recibió amablemente. Ninguna persona estaba en la sala de exposición. Era un tres de enero del 2014 a las 12 del mediodía. Una sala perfectamente montada en la sede de exposiciones del Banco Central de Venezuela, me invitaba con privacidad e intimidad a su recorrido. Confieso que asisto a las salas de exposición llena de emoción. No sé por dónde comenzar. Leo las leyendas, los títulos de las obras y no sé cómo comenzar. Era la exposición de las aves de Walter Arp. No sabía muy bién que iba a conseguir. Confieso que sus obras no  habían llamado poderosamente mi atención. Conocía el trabajo de Walter Arp, pero hasta ahí.  No me emocionaba para decir “oh que maravilloso o fantástico es Walter”. Pero esa opinión cambió al salir hoy de allí.



Ciento treinta y un acuarelas,  guardadas celosamente por el Banco Central de Venezuela para celebrar su 73 aniversario y utilizadas para el libro Avifauna venezolana, libro publicado por el Banco Central en el año 1965, revelan la fervorosa y desinteresada empresa a la que se dedicó Walter durante su vida, que fue divulgar y dar a conocer nuestras aves venezolanas. Para la época sólo contaba con sus propios cuadros, exposiciones, libros y las estampillas donde sus aves fueron publicadas, herramientas con las que contó Walter para divulgar. Las 131 acuarelas muestran, cuentan, dicen, cómo son algunas de las aves que viven entre nosotros y cómo fueron registradas por el ojo observador de Walter. 

Su trabajo nos relata qué hacen estas aves, dónde viven, en qué ambiente se encuentran, cómo cuidan su cría, cómo cazan, cuenta acerca de lo vistoso de sus colores, de su comportamiento, su ánimo y su espíritu. Un cuento donde cuadro a cuadro las aves viven , donde se puede casi que sentir cada línea que dió con el pincel Walter, para dar vida, ánimo y espíritu a sus aves. 

Nunca supe cuando delimitar el trabajo del artista al trabajo del ilustrador científico, lo que si les puedo decir es que Walter esta presente 48 años después en este trabajo que esperó tanto tiempo para dar un aliento a quiénes se dedican al trabajo de promover la conservación de las aves y de invitar a su contemplación.  


El reto de Walter fue que su mirada logró ver mas que cualquier fotografía. Por ello su extenso e ilimitado valor.

La exposición estará abierta hasta el 30 de Enero del 2014. La maravillosa curaduría es de Sergio Antillano.

Textos : Rosaelena Albornoz

@ysiempreverde

lunes, 30 de diciembre de 2013

Feliz Año 2014

Colibrí Coludo Azul, La Azulita, Mérida

Nos toca despedir el 2013. Fue un año extraordinario, durante el cual disfrutamos de la Venezuela que queremos: rodeados de vida y paisajes hermosos. Conocimos el Bosque Nublado de San Eusebio, en la vía a La Azulita (Mérida), santuario natural donde habita un Venezolano amenazado de extinción: el Pino Laso. Fuimos testigos de los esfuerzos que realiza para su preservación un equipo multidisciplinario de la Universidad de Los Andes. En la zona, estuvimos viviendo una semana entre colibríes endémicos, con nuestra base de observación situada en una de las posadas más hermosas del país: La Estancia La Bravera, un verdadero paraíso entre las montañas. 

Cada día de este año verificamos como crece entre los Venezolanos el amor por las aves. Surgieron nuevos grupos de observadores, como los amigos de Caracas Alada. Así mismo, nuevas iniciativas amplían el circuito de colibríes en Caracas, y tuvimos la hermosa experiencia de conocer el proyecto ecoturístico de Tomas Fernández y su Pengoncito, Parque de Colibríes.  

Durante el curso del 2013 nos nutrimos de nuevas experiencias,  lugares y personas excepcionales, las cuales servirán de puntos de partida para nuevos proyectos en el año por venir. Más allá de estas reflexiones, esta nota es nuestra oportunidad para desearles a nuestros seguidores -nuestros inspiradores y quienes hacen posible nuestro trabajo como reporteros de la naturaleza- un excitante y productivo año nuevo.

Feliz Año, Venezuela!

martes, 16 de abril de 2013

A "lifer"...

Colibrí Cola de hoja (Racket-tailed PufflegOcreatus underwoodii), Altos de Pipe, Miranda

Un “lifer”…
La primera vez que se ve e identifica un ave, esta se convierte en un “lifer”, según la jerga de los pajareros. Hay aficionados muy comprometidos ("twitchers"), que viajan grandes distancias para ver especies nuevas y agregarlas a sus listas de “lifers”.
   Pues esta Semana Santa, observando las flores de un árbol de cepillo bastante cercano a mi casa, la naturaleza me regaló un lifer: un hermoso colibrí cola de hoja (Ocreatus underwoodii) del que mucho había oído hablar. Al principio me sorprendió su canto, de lo mas hermoso que he oído en un colibrí. Luego lo vi volar, muy activo chupando el néctar de las flores, y como dice Hilty, más parecido a un insecto gigante que a un ave. Cubriendo cada pata tiene unos almohadones blancos inconfundibles, de ahí que le llamen “puffleg”. Pero sin duda lo más hermoso es la cola larga partida en dos, rematada en unas "raquetas" de color azul verdoso. 

   Luego de identificarlo, fotografiarlo fue todo un reto, ya que compartía el árbol con mi segundo "lifer" del día:  el Colibrí serrano gargantiazul (Speckeld Hummingbird), mucho más inquieto y agresivo, y que se encargó de corretear al cola de hoja toda la tarde, defendiendo su territorio. Tuve la suerte (aunada a una fuerte dosis de paciencia) de lograr esta composición, usando el diseño natural y hermoso color de la flor con un fondo baste limpio y fuera de foco para resaltar al colibrí.

   Fotografiar la naturaleza nos da la oportunidad de  explorar libremente nuestro interés y relación con el planeta, el vasto sistema del cual somos apenas una pequeña parte. Afortunadamente, el Colibrí cola de hoja no engrosa la lista de especies amenazadas en Venezuela. Sin embargo, estas delicadas y preciosas criaturas enfrentan diariamente la pérdida de hábitat causada por la deforestación.

  Los fotógrafos de la naturaleza tenemos la oportunidad única (y la responsabilidad) de mostrar a otros la fragilidad de los ecosistemas. A través de nuestras imágenes, podemos contribuir a que otros entiendan, aprecien y se interesen por preservar el mundo natural para las generaciones por venir. Aprovechemos!

Edgloris Elena Marys Saravia

domingo, 17 de marzo de 2013

Alberto Porta : Pajareando y fotografiando aves por los senderos del Zulia


   "La fotografía de aves requiere condiciones que no son favorables andando en grupo. En realidad me gusta salir solo y si voy en grupo siempre me alejo! Yo suelo pasarme mucho tiempo camuflado esperando ver lo que quiero fotografiar. Soy muy selectivo. Llevo objetivos específicos de fotografía y me preparo con anticipación para lograrlo. Cuando voy a una zona, me hago con la lista de las aves de esa zona y averiguo cuál es la mas rara o la mas difícil de ver y establezco como objetivo una o dos aves. A esas que quiero fotografiar me informo sobre su alimentación y les llevo incluso comida si puedo. Me informo de su canto y me llevo la grabadora con ese canto. Me informo del tipo de árboles que suele frecuentar y los ubico en la zona...y así cualquier detalle que me sirva para encontrarlo".

Alberto Porta, aficionado a la fotografìa desde niño, contribuye con sus fotos de aves al Grupo "Aves de Venezuela" (http://www.facebook.com/groups/avesdevenezuela). Es profesor (jubilado) de  matemática de la Universidad Nacional Experimental Rafael Maria Baralt.

¿Desde cuando la fotografía? 
Yo fotografío desde que pude comprar mi primer equipo reflex analógico con muy variados lentes. Pero por cuestiones de trabajo sólo lo usaba en mis vacaciones y con cuidado porque había que pagar mucho dinero por el rollo, el revelado y las copias; y fotografiaba cualquier cosa que fuese en mi consideración hermosa o extraña. Desde amaneceres hasta flores y desde iglesias hasta manos trabajando. Fue hace dos años que compre mi primer equipo digital y desde entonces me dedico a pajarear principalmente.


¿Como fue el encuentro con este colibrí anteado (Leucippus fallax) en Falcón y el endémico Telegrafista Castaño?
Esta foto del colibrí fue tomada en el bosque xerófito aledaño a las ruinas de la emisora La Voz de Venezuela, unos ocho kilómetros antes de llegar al Cabo San Román en la Península de Paraguaná en el Estado Falcon. Estaba comenzando a adentrarme solo, en ese bosque tupido de cardones, tunas, cujies, supies y otras especies casi todas espinosas que te hacen caminar contorsionándote. Cuando a lo lejos divisé el colibrí sobre la copa de un enorme cardón alimentándose de un "dato" (así llaman al fruto del cardón). Fue una visión fugaz porque los colibries no suelen estar mucho tiempo en un mismo sitio. Me acerque como pude y con bastante esfuerzo a un cardón contiguo a mi escenario. Allí me agaché y me pegue a ese cardón (los cardones en su base no suelen tener espinas) y con la cámara apoyada en él, enfoqué el dato que veía comido en la foto. Así estuve detenido mirando por el visor por espacio de unos quince minutos, sin moverme hasta que el colibrí apareció de nuevo. Fue fugaz y violento y solo me permitió tomar tres fotos a pesar de que tenia mi cámara en modo de disparo de ráfaga. Este es el resultado de esa espera. Así pasó con mi ultima experiencia y la fotografía del Telegrafista Castaño (Picumnus cinnamomeus) (Chestnut Piculet), fotografía tomada en la Mina en el Municipio Miranda del Estado Zulia y endémico del Zulia. 

Organizando la información, proyectos de libros 
Llevo un archivo de mis aves y los lugares que visito. Uno de mis proyectos lleva por titulo algo asi como "Pajareando por los senderos del Zulia. Ese proyecto intenta describir los lugares y mis rutas de observación de aves en el Estado. Aun me faltan muchos lugares por recorrer y ahora se me hará mas difícil hacerlo -posiblemente me mude al Estado Carabobo- pero aún no lo descarto porque aun pienso recorrerlos solo que ahora me tomara algo mas de tiempo. Con mi amigo Lermith Torres con el cual salgo a menudo a hacer fotografía de aves en el Zulia pretendemos publicar algún día, un reporte sobre las aves de la Reserva de Fauna y Pesca de La Ciénaga de los Olivitos y porqué no también, sobre las aves de este Municipio Miranda.


Pajarear en El Zulia
En el Zulia se trabaja casi siempre con temperaturas superiores a los 35° salvo que estes metido en algun bosque de galería o en algún cerro alto pero por lo general los ambientes son xerófitos o de cienaga y hay temperaturas hasta incluso de 40° que empeora con la sensación térmica que por la humedad pueden ser superiores. Me gusta salir temprano a pajarear pero no es hasta después de las 8 que alcanzas a tener luz buena para fotografiar y mas tarde incluso si estas metido en selva. Como comentario adicional te cuento que ya hice mi primer pajareo nocturno en Campo Boscán. 

En el estado Zulia cada espacio natural tiene sus particularidades y sus ambientes muy distintos entre si. Desde la bastante inexplorada Sierra de Perijá a la desértica Guajira, o desde el pie de monte andino del lado zuliano hasta la grandes ciénagas del Estado como la de los Olivitos o la de Juan Manuel de Aguas Claras en la desembocadura del Catatumbo. Escenarios todos ellos distintos y muchas veces excluyentes en cuanto a aves. 

Preferencia por algún ave, próximos viajes
De Venezuela me falta mucho por recorrer pero sin duda todos los Parques Nacionales son especiales y buenos para pajarear. No tengo ninguna atracción especial por algún ave o alguna familia de aves. Me atrae ver cualquiera que nunca haya visto. Eso ya es espectacular para mi y todas son maravillosas. A veces pienso que lo que es común en un lado no lo es en otro. Yo jamás he visto algo tan común como una guacharaca en libertad!.. pero así mismo puedes preguntar cuantas personas han visto un loro negro y yo te respondería que soy uno de ellos! 
Mi próxima expedición la he llamado Campanero. Voy a la Sierra de San Luis en Falcón a tratar de fotografiar al Campanero Herrero! aun no tengo la foto pero si la preparación para encontrarlo. Días después estaré en el Henri Pittier buscando fotografiar al quetzal dorado.


¿De dónde la inclinación por la naturaleza y sus  aves, por qué este gusto?
Soy nieto de marinero e hijo de marinero. Nací en un pueblito de Galicia llamado Cariño y hasta mis 17 años que llegue a Venezuela viví allí criado por mis abuelos maternos y en particular mi abuelo que me enseño a amar el mar. Fue una vida de mucha libertad y mucha naturaleza. Luego me vine a este país a estudiar y trabajar hasta hace dos años que me jubilé y ahora intento conseguir ese espíritu de libertad de entonces que siempre estuvo conmigo. Las aves representan de muchas maneras ese espíritu de libertad...! 

Entrevista, edición y montaje: Rosaelena Albornoz 
Fotografías colaboración de Alberto Porta y Lermith Vargas. 

© SiempreVerde Venezuela 2013

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