martes, 20 de diciembre de 2011

Tu regalo para la naturaleza


Dependemos de la naturaleza no sólo para nuestra supervivencia. También necesitamos a la naturaleza para que nos enseñe el camino a casa. El camino de salida de la prisión de nuestras mentes. Nos hemos perdido en el hacer, en el pensar, en el recordar, en el anticipar. Estamos perdidos en un complejo laberinto, en un mundo de problemas. Hemos olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales ya saben. Nos hemos olvidado de ser: de ser nosotros mismos, de estar en silencio, de estar donde esta la vida. AQUÍ Y AHORA.


Llevar tu atención a una piedra, a un árbol, o a un animal, no significa pensar en ellos, sino simplemente percibirlos, darte cuenta de ellos. Entonces se te transmite algo de su esencia. Sientes lo profundamente que descansa en el Ser, completamente unificado con lo que es y con donde esta. Al darte cuenta de ello, tu también entras en un lugar de profundo reposo dentro de ti mismo. Cuando camines o descanses en la naturaleza honra ese reino permaneciendo allí plenamente. Serenate. Mira. Escucha. Observa como cada planta y animal son completamente ellos mismos. A diferencia de los humanos no están divididos en dos. No viven a través de imágenes mentales de sí mismos y por eso no tienen que preocuparse de proteger y potenciar esas imágenes.



Todas las cosas naturales, además de estar unificadas consigo mismos, están unificadas con la totalidad. No se han apartado del entramado de la totalidad reclamando una existencia separada: “yo”, el gran creador de conflictos. Tu no creaste tu cuerpo, y tampoco eres capaz de controlar las funciones corporales. En tu cuerpo opera una inteligencia mayor que la mente humana. Es la misma inteligencia que lo sustenta todo en la naturaleza. Para acercarte al máximo a esa inteligencia, sé consciente de tu propio campo energético interno, siente la vida, la presencia que anima al organismo. Cuando percibes la naturaleza sólo a través de la mente, del pensamiento, no puedes sentir su plenitud de vida, su ser. Sólo ves la forma y no eres consciente de la vida que la anima, del misterio sagrado.

El pensamiento reduce la naturaleza a un bien de consumo, a un medio de conseguir beneficios, conocimiento, o algún otro propósito práctico. Observa, siente un animal, una flor, un árbol, y mira cómo descansan en el Ser. Cada uno de ellos es él mismo. Tienen una enorme dignidad, inocencia, santidad. En el momento en que miras, más allá de las etiquetas mentales, sientes la dimensión inefable de la naturaleza, que no puede ser comprendida por el pensamiento. Es una armonía, una sacralidad que, además de compenetrar la totalidad de la naturaleza, también está dentro de ti. El aire que respiras es natural, como el propio proceso de respirar. Dirige la atención a tu respiración y date cuenta de que no eres tu quién respira. La respiración es natural.



Conecta con la naturaleza del modo más íntimo, percibiendo tu propia respiración, y aprendiendo a mantener tu atención en ella. Esta es una práctica muy curativa y energizante. Necesitas que la naturaleza te enseñe y te ayude a reconectar con tu Ser. No estas separado de la naturaleza. Todos somos parte de la Vida que se manifiesta de incontables formas en todo el universo, formas que están, todas ellas, completamente interconectadas. 


Cuando reconoces la santidad, la belleza, la increíble quietud y dignidad en las que una flor, ó un árbol existen, tu añades algo a esa flor, o a ese árbol. Pensar es una etapa en la evolución de la vida. La naturaleza existe en una quietud inocente, que es anterior a la aparición del pensamiento. Cuando los seres humanos se aquietan, van más allá del pensamiento. La quietud que está más allá del pensamiento, contiene una dimensión añadida de conocimiento, de conciencia. La naturaleza puede llevarte a la quietud. Ese, es su regalo para ti.


Cuando percibes a la naturaleza y te unes a ella en el campo de quietud, este se llena de tu conciencia. Ese, es tu regalo a la naturaleza. A través de ti la naturaleza toma conciencia de sí misma. Es cómo si la naturaleza te hubiera esperado durante millones de años.

Textos: Eckhart Tolle
Fotografías: Edgloris Marys

sábado, 3 de diciembre de 2011

Aves que viajan juntas


El fenómeno de las bandadas mixtas de aves en la Cordillera de la Costa ocurre entre los meses de Noviembre y aproximadamente marzo. En el PN El Avila ya he visto varias, incluso hasta con horario definido de aparición en ciertos sectores. Es fascinante sentir de repente hasta 20 o mas aves diferentes en frente de uno. Este festín de movimientos entre tantas aves, rompe con la -a veces- monotonía o lentitud de una mañana no muy favorable en cuanto a la observación. Se requiere concentración para aprovechar el momento, porque puede ver simultáneamente trepadores (woodcreepers) subiendo troncos aceleradamente, los raspa hojas (foliage gleaners) hurgando entre el follaje, verderones (greenlets), colgando de las puntas de las hojas, tangaras (tanagers) de brillantes colores revoloteando en las copas de los árboles, todos moviéndose rápida y furiosamente.


Por qué viajan juntas aves tan distintas
Es difícil precisar las razones por las cuales las aves se unen para viajar juntas en una bandada mixta. Cuáles son los beneficios de asociarse y el costo que implica para el ave? Qué tipo de comportamiento permite a unas aves participar de la bandada mixta y a otras no ? Estudios del científico Charles Munn de la Universidad de Princeton, en el año 1976 en las selvas del Perú determinaron que hay dos tipos de bandadas mixtas: las que vuelan en las alturas del dosel o copas de los árboles y las que vuelan juntas debajo del dosel. El primer grupo es el que nos deja el dolor de cuello intentando descifrar que es lo que tenemos más arriba; mucho mejor si nos toca la bandada mixta a nivel de nuestros ojos y si ambas bandadas mixtas coinciden es el sueño hecho realidad de todo pajarero !

Un club privado
La asociación de las aves es como un club, no entran en una banda mixta grupos de todas las familias de aves. Andan por lo general en pares de la misma especie y varias familias representadas. Dentro de la bandada existe un grupo de especies que son el corazón o líder. Si un par o miembro desaparece,  puede entrar un nuevo par o uno que sustituya al que ya no está y llene ese espacio. Los llamados centinelas (aves que alertan tempranamente sobre el peligro de un depredador), reciben mas beneficios de alimentarse dentro de la bandada mixta que estando sólos, porque detectan (gracias a otras aves) de mejor forma el alimento gracias a que las asociadas facilitan el trabajo de búsqueda y forrajeo. La suma de muchas especies forrajeando ayuda a que cada uno de los miembros de la bandada consiga alimento mas rápido. Los esfuerzos de todos suman ya que cada especie tiene un método de búsqueda y captura de presa distinto.

Viajando juntas
No existe una respuesta universal al porque las aves se asocian para viajar juntas, pero es indiscutible que juntas se protegen de los depredadores, y es mejor la capacidad de forrajear de manera mas eficiente en búsqueda de artrópodos, insectos, frutas, entre las ramas del dosel y debajo de este sin interrupciones, gracias a las ayudas de las aves centinelas. El investigador William Buskirk de la Universidad de California, se interesó en responder por qué no todas las especies de aves se unen a bandadas mixtas, y en sus estudios de pregrado en Costa Rica concluyó que las aves que no se unen a las bandadas mixtas son aquellas que se ubican en alguno de estos tres siguientes grupos: aquellas aves que esperan mucho para atrapar su presa (tipo jacamars o tucusos barranqueros), los colibrís, y las aves que con frecuencia buscan el nivel del suelo, es decir que comparten parte de su tiempo saltando o moviéndose allí. El comportamiento y la velocidad a la cual viajan las bandadas mixtas les hace casi imposible unirse a ellas. Los manakins o saltarines, por ejemplo pueden ser vistos con relativa facilidad en un bosque. Los verá perchados y tranquilos, no unidos a una bandada mixta. Los pericos y loros son un buen ejemplo de cómo estas especies se unen y asocian para detectar su comida. Además, en grupo tienen la oportunidad de estar mas alertas en caso de sentir la amenaza de un depredador. Pero lo que no verá será a pericos y loros juntos. Verá loros por un lado y pericos por otro lado, porque sus requerimientos de alimentación y la distribución del alimento son muy distintos. Por ejemplo, el tamaño de las frutas que ingiere cada grupo son muy diferentes, mientras que las tangaras de distintas especies comen mas o menos los mismos alimentos y frutillas, y pueden viajar juntas a través del bosque.


Ver una bandada mixta de aves trae energía y alegría a nuestra caminata de observación de aves en el bosque, y nos brinda la oportunidad de ver una amplia variedad de aves además así como ver que las asociaciones de las aves son estables en el tiempo y de cómo se organizan para sobrevivir bajo el cobijo de la protección del grupo y la actuación de este para beneficiarse colectivamente.

Textos: Rosa Elena Albornoz
Fotografías: Edgloris Marys
Fuente: Hilty Steven, Birds of tropical America