domingo, 21 de septiembre de 2014

Una cuestión de honor




La reputación de Joseph Paxton estaba en juego. La competencia por hacer que la Victoria regia floreciera y fuera mostrada a la Reina Victoria, era cuestión de honor.  Ya la Reina le había dado el Título de Caballero por haber construído el mejor invernadero de Europa el Crystal Palace un edificio cuatro veces mayor que la Basíilica de San Pedro, donde además de orquídeas y otras plantas exóticas, la gran hoja, incomensurable, extraña, fuerte y misteriosa Victoria regia, habitaba. La hoja de la Victoria, impulsó al diseño del invernadero que era para la época fuente de atracción y multitudinarias visitas para ver una hoja sin igual proveniente de America, vista botánicamente por Aimée Bonpland y otros   como Tadeas Haenke quien murió en Bolivia, en el intento de quedar como padre del  descubrimiento. Tras muchos intentos y frustrantes recreaciones del medio acuático donde vivía la Victoria en América, para que floreciera, llegó como parte de su equipo de jardineros victorianos, Eduard Ortgies, proveniente de Alemania, con muy buenas referencias como jardinero en Berlín. Visitaba el invernadero Anni la hija de Sir Paxton, el primer día de trabajo de Ortgies como jardinero momento en el que se consiguieron frente al estanque artificial que se había construído para la Victoria y le preguntó
-Eres el nuevo jardinero ? Dificulto que florezca esa planta, los tres jardineros que intentaron floreciera, no lo lograron y fueron despedidos. Reproducir el agua de los ríos americanos ha sido difìcil , menos aún reproducir los rayos del sol y el calor inclemente.  El Duque de Northumberland, ya ha ganado el Duque de Devonshire florecienciendo orquídeas para la Reina, quien quiere ver la Victoria florecida y nadie lo logrado. Te deseo suerte.   Anni desapareció fugaz del invernadero. Decían que era enamorada de las plantas y no conversaba con los jardineros cuando estaba el papa presente. Pero Anni le gustó Eduard Ortgies, la pareció sencillo y callado. No era cualquier jardinero. Día tras día ambos se veían mientras Ortgies realizaba  las pruebas, los progresos, las pérdidas de  semillas que se quedaron sin germinar y sólo quedando dos semillas con las cuales seguir intentando crecía la tensión en Ortgies, quién no lograba ver ningún bulbo crecer. Ni asomo. Era ya principios de Noviembre, el invierno iba a empeorar todo. Ya se escuchaba que en los jardines  del Duque de Northumberland hasta habían traídos indíos guaraníes para que probaran el agua para ver si sabía igual que al agua donde vivía la Victoria en los espejos de agua americanos. Pero fueron  casi tres meses sin dormir, sin separarse de la Victoria, tocando, hablando, moviendo la gran hoja, el barro o limo que había que poner como fondo en el agua, imitando el ambiente húmedo del habitat americano hasta que poco a poco el bulbo comenzaba a salir a la superficie del estanque. Falta poco Anni, falta poco Sir Patxon. Falta poco. Desesperados por ver salir a la luz esa flor desconocida y sólo vista tras incómodos viajes a la América, ahora  por primera vez en el Reino Unido. 
Cuando floreció Anni le dijo a Ortgies:

On unbent leaf in fairy guise
reflected in the water, Beloved, admired by hearts and eyes


Quedó prendidamente enamorada Anni de Ortgies finalmente lo había logrado. Cuando fué llevada la flor a la Reina Victoria esta dijo: "Exacta y bella a la ilustración, Gracias" dijo la Reina con gran sonrisa y feliz de no tener que echarse al viaje de meses a América para ver la flor de la exótica planta.

Eran  las casi cuatro de la tarde, y me encontraba boceteando las hojas de las Victorias en la laguna Venezuela del Jardín Botánico de la Universidad Central cuando Anni y Ortgies me contaron como floreció en Europa la Victoria regia. Una planta singular con una flor ante la cual hay sin duda hay  inclinarse.


Textos: Rosaelena Albornoz @AlbornozRos
Ilustración: Wikipedia, Rosaelena Albornoz
Fotografías:  Enrique Ascanio  y Edgloris Marys 


viernes, 12 de septiembre de 2014

Máquina del tiempo



   Sabía que mi turno de visitar ese jardín llegaría de alguna manera. Bajo una inclemente lluvia esperaba a que me pasaran buscando, mi hermana Diana y nuestro amigo Enrique. La lluvia puso el ambiente un poco frío. Contabamos con aproximadas tres horas de luz  para ver cuáles especies de colibrís habitaban en ese jardín así que no podíamos dormirnos, teníamos que ver todo de forma rápida. Tenía listos mi bolso,  cámara, binocular y libros en mano. Pero la espera y la lluvia me disgustaron. Ese jardín tenía que darme la oportunidad de tomar unas buenas fotos en tres horas. Adicional me sentía inquieta,  en definitiva tenía que aceptarlo la lluvia detuvo mis planes de una visita perfecta. Me habían comentado que quien iba al jardín de Enma quedaba prendado por las especies de colibríes de su jardín. Serían las mismas especies de colibríes que existen en Caracas, pero siempre es retador tratar de buscar uno nuevo o tropezarse con el que menos se ve. 

   Fuimos recibidos por Emma, quién con brazos abiertos abrió la puerta de su jardín.  Una vez sentados nos ofrecieron agua y café. Y pienso que el café tenía alguna sustancia o aditivo De pronto me ví sentada trescientos años atrás, frente a las Cicas  tan clara y distintiva el macho de la hembra. La temperatura muy fresco mas bien hacía frío, me hacía sentir en medio de un privilegiado bosque, pero esta vez ocho millones de años atrás, tenía al frente de mí cientos de multicolores bromelias con sus tanques y copas rebosadas de  aguas con diminutas plantitas  y ranitas en su interior. Neoregelias Lorena, Neoregelia compacta, Neoregelia “Yang”, Neoregelia compacta, Neoregelia Fireball, Guzmania Superb, Aechmea chantinii, se mostraron ante mi.

Cycas femenina y masculina

Cyca femenina

Cyca masculina

   Fui  despertada de mi paso por la era prehistórica cuando Enma me preguntó:
-Y ya viste los colibríes que visitan el jardín ? Sentí una pena terrible, me había distraído con las plantas y tomé los binoculares y el libro y rápidamente fui contando hasta diez y nueve especies de colibríes, entre ellos mi guerrero Colibrí orejivioleta marrón, Colibrí orejivioleta grande, Colibrí verdecito, Mango Pechinero, Ermitaño Limpiacasa…hasta que me detuvo un colibrí de color marrón sucio,  una especie desconocida para mi. Era como un Mango Pechinegro y en efecto Enma tiene en su jardin un Mango Pechinegro, pero albino, así fué descrito por los expertos. Ya eran casi las 6 y media y los colibríes aparecieron como moscas, en bandadas, era la última hora del día para alimentarse . 



   El particular sonido del vuelo, parecido al de la abeja, arreció. Eran como 300 colibríes.  Quiénes con mucha prisa, comen respetando su turno para libar el néctar artificial de los aproximados 30 comederos que Enma tiene instalados estratégicamente en su jardin. Habían pasado tres horas ya el sol daba sus últimos rayos. Ya me sentía alegre en sintonía con el jardín de Enma, me había olvidado de la luz o las pocas horas que tenía para la visita. 



   Un vino tinto Merlot servido a la temperatura de quince grados servido por Antonio el esposo de Enma me permitó ver a Enma cuando era niña y cuidaba con devoción sus maticas que tenía en un patio para ella sola por allá en San Juan de Los Morros imitando lo cuidadosa y amante de las plantas de su madre. También logré ver a la Enma que asistía a la escuela y pude a su maestro que pedía frutas a los alumnos para dar de comer a los pájaros que visitaban el árbol del patio central de la Escuela. Un maestro como pocos. Comenzaba a llegar la noche y con ella la conversación junto al vino, y los visitantes del jardín Diana y Enrique. Ellos siguieron tomando junto a Enma y Antonio. Yo decidí dejarlo hasta allí, estaba relajada, no necesitaba mas que quedarme tranquila . Fue una visita perfecta.  

Yo soy Mango Pechinegro albino
Fotografías y textos: Rosaelena Albornoz.
Colibrí albino: Enrique Ascanio
Textos: Rosaelena Albornoz , twitter @AlbornozRos y ysiempreverde
Sigan en FACEBOOK en Pescando en mi Jardín, las aventuras de Enma Pescador y sus colibrìes.