lunes, 13 de enero de 2014

Oasis milagroso



Un calor vaporoso en un radiante mediodía invita a buscar resguardo. Dos tordillos comunes  se aventuraron a separarse del grupo para atenuar los inclementes y ardientes rayos, que hacen pesado, lento y sofocante el vuelo. 
  
La pareja de Tordillos aterrizó en la bandeja llena de agua que sirve de provisión y esparcimiento en el balcón de la casa de mamá. Los tordillos decidieron detenerse ante el sol y extremo calor . Lo que no sabían muy bien es si era seguro, miedo quizás. Acostumbran a rodear los asentamientos humanos, por lo que un espejo de agua en un balcón es atractivo y blanco difícil de evitar.

Cuando aterrizaron se miraron e investigaron desde el borde de la bandeja si había alguien que los observaba .... verificaron si había algún peligro que los amenazara.
 Unas plantas les servían de escudo para sentir que  estaban ocultos. Entonces decidieron comenzar el rito. 


Saltaron a la bandeja y con temor, movían sus alas.  Cada uno veía como el otro se bañaba.  Daban un vistazo para un lado y un vistazo para otro y comenzaron las gotas de agua a brotar de manera vertiginosa.

 Las plumitas de sus cabezas se mojaron. Mientras uno vigilaba y veía hacia arriba como pensando- que sitio tan bueno- el  otro se mojaba  aún mas su cabeza. De pronto uno de ellos saltó al borde de la bandeja y saciado del baño veía a su compañero.  

Siguió el baño rápido, ágil, con zambullidas frenéticas-era emocionante - ¡¡ apurate apurate !! y continúaban batiendo sus alas, salpicando con fuerza el agua. Parecían un motor fuera de borda, levantando olas al pasar. 

Era un baño de miles de gotas como si se tratara de un oasis milagroso al cual no regresarían mas. Quedaron como nuevos, levantaron vuelo y desaparecieron.




textos y fotografías: Rosaelena Albornoz

jueves, 9 de enero de 2014

El curador de plantas acuáticas

Nymphaea mayla

Una fotografía de una Victoria amazónica entre las manos del Profesor Miguel Castillo, cerraban las horas de dedicación que Enrique Ascanio había invertido tomando fotografías a los jardines acuáticos del Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela, hace cinco años atrás, fotografías que iban a formar parte de un calendario que la institución iba a imprimir. El profesor Castillo con cierta pena, le invitó a aprender sobre las plantas acuáticas como una manera de retribuir su dedicación. La decepción y frustración de Enrique en no poder ver su trabajo fotográfico impreso fue tal que aceptó con tal de que con dichas clases, pudiera seguir disparando sus fotos. Ese fue el trato y el inicio de una trayectoria entre Victorias amazónicas, Victorias cruzianas,  sus flores y sus híbridos.

Bebé sobre hoja de Victoria amazónica
La capacidad de soporte de las hojas de las Victorias es distinta según el medio donde se encuentren. Así, en un medio natural como el Amazonas, la Victoria amazónica aguanta el peso de ochenta kilogramos en su hoja-  pero en la laguna Venezuela del Jardín Botánico de Caracas pueden soportar hasta cuarenta kilogramos de peso.  

Victoria Longwood Hibrid 
De los híbridos logrados-alrededor del mundo en jardines acuáticos- con estas especies, el mas famoso, y también presente en el jardín botánico, fue el utilizando con la Victoria amazónica como madre cruzada con la Victoria cruziana saliendo el híbrido Victoria Longwood Hibrid que es lo mejor de la Victoria cruziana y la Victoria amazónica, híbrido creado originalmente en los Estados Unidos.

Nymphaea ampla 
Nymphaea caerulea
La Nymphaea ampla es una de las especies de la cual han salido muchos híbridos, su fragancia es muy especial , de color blanco y de la Nymphaea caerulea,  especie plasmada en geroglificos en Egipto, donde solían los faraones usar sus flores en rituales, para ellos alucinógenos y preparaban Té con su flor. Ambas están presenten igualmente en el jardín.
Las flores Nymphaea x Bull's eye ( ojo de buey ) creada en EE. UU, la Nymphaea Mayla, la Nymphaea Gigantea Immutabilis, el híbrido Nymphaea x Islamorada, el híbrido Nymphaea Red Flare son parte de las flores que en lago Venezuela pueden observarse en una visita al jardín botánico y que dedicada, paciente y acuciosamente Enrique se ha dedicado en fotografiar. Mas que un trabajo, es un placer  tomar las fotos y su trabajo así lo muestra. 


Nymphaea x Bull's eye ( ojo de buey ) 
Nymphaea Gigantea Immutabilis
Nymphaea x Islamorada



Nymphaea Red Flare 


La claridad de sus fotos, diáfanas, con flores y plantas suspendidas bajo el oscuro y misterioso lago, realzan los colores y las tonalidades.

El pago que anheló Enrique por el trabajo de impresión del calendario,   se ha transformado en ese infinito conocimiento que ha desarrollado en materia de jardines acuáticos, su reproducción y cuidado. Se cuestiona su dedicación desinteresada –ad honorem-que le recuerda  lo aprendido en su adolescencia, cuando unas vacaciones marcaron, lo que para el significa el cuidado y el amor a las plantas. Su primo fumigó a doscientas orquídeas que tenía perdiendo su colección completamente. No se salvó ni una. Hoy reconoce que cualquier planta, su reproducción y cuidado es diario, con ninguna o escasa retribución monetaria y a nadie se puede delegar el cuidado. 

Enrique Ascanio con el Profesor Miguel Castillo
Enrique  Ascanio tomando sus fotografías entre Victoria amazonicas y Victoria cruziana



Pregunte por Maria Paleta la garza que lo acompaña todos los días para que ella les diga que todo lo que les conté es así. 


Su visita al jardín botánico es diaria, para cuidar las plantas, participar de las investigaciones del Prof. Castillo,  con el gusto y compensación adicional de  disparar su cámara, buscando cada día la mejor foto, esa que le haga agitar su corazón. 

María Paleta y la flor de la Nymphaea Gigantea Albert de Lestang

Textos: Rosaelena Albornoz
Fotografías; Enrique Ascanio, Douglas Grillo

viernes, 3 de enero de 2014

Walter Arp, arte y naturaleza


Un poco extrañados por el día y hora de  la visita, el personal de seguridad me  recibió amablemente. Ninguna persona estaba en la sala de exposición. Era un tres de enero del 2014 a las 12 del mediodía. Una sala perfectamente montada en la sede de exposiciones del Banco Central de Venezuela, me invitaba con privacidad e intimidad a su recorrido. Confieso que asisto a las salas de exposición llena de emoción. No sé por dónde comenzar. Leo las leyendas, los títulos de las obras y no sé cómo comenzar. Era la exposición de las aves de Walter Arp. No sabía muy bién que iba a conseguir. Confieso que sus obras no  habían llamado poderosamente mi atención. Conocía el trabajo de Walter Arp, pero hasta ahí.  No me emocionaba para decir “oh que maravilloso o fantástico es Walter”. Pero esa opinión cambió al salir hoy de allí.



Ciento treinta y un acuarelas,  guardadas celosamente por el Banco Central de Venezuela para celebrar su 73 aniversario y utilizadas para el libro Avifauna venezolana, libro publicado por el Banco Central en el año 1965, revelan la fervorosa y desinteresada empresa a la que se dedicó Walter durante su vida, que fue divulgar y dar a conocer nuestras aves venezolanas. Para la época sólo contaba con sus propios cuadros, exposiciones, libros y las estampillas donde sus aves fueron publicadas, herramientas con las que contó Walter para divulgar. Las 131 acuarelas muestran, cuentan, dicen, cómo son algunas de las aves que viven entre nosotros y cómo fueron registradas por el ojo observador de Walter. 

Su trabajo nos relata qué hacen estas aves, dónde viven, en qué ambiente se encuentran, cómo cuidan su cría, cómo cazan, cuenta acerca de lo vistoso de sus colores, de su comportamiento, su ánimo y su espíritu. Un cuento donde cuadro a cuadro las aves viven , donde se puede casi que sentir cada línea que dió con el pincel Walter, para dar vida, ánimo y espíritu a sus aves. 

Nunca supe cuando delimitar el trabajo del artista al trabajo del ilustrador científico, lo que si les puedo decir es que Walter esta presente 48 años después en este trabajo que esperó tanto tiempo para dar un aliento a quiénes se dedican al trabajo de promover la conservación de las aves y de invitar a su contemplación.  


El reto de Walter fue que su mirada logró ver mas que cualquier fotografía. Por ello su extenso e ilimitado valor.

La exposición estará abierta hasta el 30 de Enero del 2014. La maravillosa curaduría es de Sergio Antillano.

Textos : Rosaelena Albornoz

@ysiempreverde