domingo, 9 de marzo de 2014

Cinco mil kilómetros de vuelo



Era un águila pescadora muy parecida a las demás. Una cabeza blanca, ligeramente encrestada , con un ojo que le cruza una lista obscura que luego le baja a lo largo del cuello. Es sostenida con determinación en las manos expertas de Rob quién le coloca un capuchón en sus ojos, mientras le instala un radio transmisor para poder seguir sus vuelos por la Costa Este de los Estados Unidos. También el radio sirve al propósito de seguir el viaje migratorio de ida y regreso a Suramérica. 

Concluído el ajuste, el investigador entregó el águila a un voluntario quién la liberó mientras veían como abría sus poderosas alas arrastrando aproximado kilo y medio de plumas, huesos y músculos, desafiando la gravedad. Se desprendía así de manos extrañas y desconocidas que la ataban. Rob se quedó mirando mientras el águila tomaba altura. 

Pensó en North Fork Bob una de las águilas adultas del grupo y que iniciaría su tercer viaje migratorio. North Fork Bob había sobrevivido las inclemencias del tiempo, de cazadores y de piscinas de tentadores cultivos de pescados usuales en países como República Dominicana, Colombia y en algunos sitios de Venezuela. Esta sería una nueva temporada de vuelo y Rob no sabía si su águila más adulta, iba a luchar contra todos los obstáculos y llegar exitosamente al destino que sólo North Fork Bob conocía.



Salió North Fork Bob de Long Island un 29 de septiembre. Le tomó 10 días viajar por la costa Este, hasta el punto mas lejano del Estado de la Florida , Florida Keys. Esos días fueron días tranquilos y sosegados. Habían períodos de seis horas de vuelo y el resto de descanso hasta que continuaba su viaje el día siguiente. Rob no tuvo que tomar mucho café para estar pendiente del viaje, asì que durmió tranquilamente en su sala de monitoreo. Cada parada de North Fork Bob era para descansar y alimentarse. Para el 12 de octubre North Fork Bob estaba en Cuba, la cual recorrió durante 10 días. Todo iba bien, el transmisor emitía la señal, Rob podía ver exitosamente el progreso del viaje. 


Para el 22 de octubre Rob leyó en las noticias que un huracán de grado 3, Sandy sería el primer obstáculo que North Fork Bob encontraría en su viaje. El café fue su acompañante durante esa noche. Los doctores siempre la decían que se quitara el café. Que era mejor para su salud.  Algún día, con alguna razón, me lo quitaré se decía así mismo. Sus nervios comenzaron a presagiar un peligro difícil de superar. La inquieta águila, también sabía de clima y decidió acelerar su salida de Cuba. Esa noche North Fork Bob llegó a República Dominica, momento a partir de cual el transmisor no emitió mas señal . Rob se puso muy nervioso ¿se habría dañado el transmisor ? Rob estaba muy preocupado, ya habían pasado cuatro días y no tenía noticias de North Fork Bob y comenzaba a empeorar el clima. La tormenta se había apoderado de la isla. Con el transcurrir de los días su angustia cayó en la desesperanza. Esperaba una señal en su PC. En todos esos viajes las águilas tenían contratiempos. Contratiempos que superaban. Rob tenía el palpito que North Fork Bob estaba bién. Sólo un tema técnico de comunicación impedía saber de ella. Podía suceder que perdiera un águila o que la tormenta obstaculizara toda comunicación o finalmente el huracán había detenido su vuelo. Cualquier teoría de seguro había impedido proseguir el viaje. Siguió cavilando Rob, en la comodidad de su laboratorio, con calefacción, comida, teniendo siempre en su mente a North Fork Bob. Sin embargo, las noticias de Sandy el huracán eran desvastadoras. Aún cuando dañino, tomar café fue un refugio. Día tras día, Rob esperaba una señal. Pero North Fork Bob no aparecía. Rob escribió correos electrónicos sobre las ultimas coordenadas a colegas biólogos en la isla Dominicana para ver si lograban ubicarla, pero todo fue infructuoso. No aparecía. En la espera desde su sala de monitoreo, se quedó pensativo. Rob había dejado de volar parapentes a raíz de una fractura de su pierna. El también querìa volar. Ver todo desde arriba y seguir las águilas fue la forma en que seguría volando, siguiendo sus vuelos migratorio año tras año. Finalmente el 9 de Noviembre a las 11 de la mañana, el transmisor comenzó a emitir señal, North Fork Bob estaba vivo y estaba saliendo de República Dominica, al Mar Caribe. El transmisor no se dañó y su águila estaba ahora volando la distancia mas larga del trayecto. La alegría fue inmensa y para celebrar Rob, preparó mucho café. No podía separarse de la pantalla del computador. Fueron aproximadas 25 horas seguidas de vuelo, donde acompañó a su águila, sin cerrar los ojos, sin parpadear siguiendo segundo a segundo su vuelo, su batir de alas. Este era el vuelo largo y un trayecto difícil. Finalmente llegó a Venezuela destino que escogió nuevamente North Fork Bob huyendo del gélido invierno . Al llegar a Venezuela North Fork Bob pasó dos semanas en los Llanos específicamente en el Estado Apure y de aquí siguió al Río Ventuarí. Habìa recorrido North Fork Bob aproximados 5000 kilómetros. Esta águila se queda entre nosotras hasta la mitada del mes de Marzo como fecha límite. Rob reflexivo a partir de este tercer viaje, finalmente se quitó el café. Era mucho mas sencillo que volar 25 horas sin parar y con el viento en contra. 



Fotografías: Rob Bierregaard 
Textos: Rosa Elena Albornoz 
http://www.ospreytrax.com/

1 comentario:

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