domingo, 2 de febrero de 2014

Apollo 14





La luna que embruja. La luna que fascina y cautiva. Luna visitada por exploradores espaciales, durante muchos programas espaciales Apollo. Me intriga. Me llama la atención y en mi mente la visito. La recorro. La detallo. Veo sus cráteres. Trato de imaginar que debe haber sido la prueba de volar hasta allá. Los miedos. Los obstáculos. El despegue. Aterrizar en la luna. Caminar sobre ella.  Los aparatos de la NASA que medían el curso de la frecuencia cardíaca de los astronautas advirtieron una subida de la velocidad de los latidos del corazón cuando Edgar Mitchell realizó su caminata lunar. Nunca supe si fue del cansancio, si fue de la emoción. Mitchell fue de los astronautas mas interesantes de todo el programa apollo.


El espacio es bello,  extraño. Flotar. Estar sin gravedad,  es algo mágico, fantástico. Hecho que puede ser fácilmente añorado  por la imaginación de un niño. Asi se expresó Edgar Mitchell, cuando hizo su histórico viaje a la luna en el apollo 14. Lo místico de su viaje al espacio, es como un suerte de epifanía. En su viaje de retorno a la tierra, advirtió una conexión con la inteligencia del universo, una especie de euforia, un estado de contemplación y admiración  que hizo que Mitchell sea de los pocos astronautas y exploradores espaciales cuyo viaje a la luna cambio el curso de su existencia.



Creo en  una inteligencia universal,  que nos conecta con algo Superior, grande e inmenso.  Si exploro, si busco, si contemplo, si admiro, una flor, un pájaro, una mariposa,  si estoy rodeada por un paisaje lleno de energía,  descubro que esa inteligencia me emociona y entonces así, como Mitchell se aceleran los latidos de mi corazón. 

Textos:
Rosaelena Albornoz
Fuente:Dalla Terra a la Luna. RAI podcast
Fotografía: Edgloris Marys, Rosaelena Albornoz



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