domingo, 22 de julio de 2012

Una visita inesperada


   La ventanas de nuestra cocina se han convertido en sitio de reunión de pájaros. Concurren allí "cebados" por frutas y semillas que dejamos a su disposición. Ni mi esposa y yo tenemos conocimiento alguno sobre aves, tan sólo nos hemos dejado llevar por lo que ellos nos han enseñado. Las dos fotos anexas muestran a un nuevo visitante. Nunca antes había venido por estos predios. La persiana estaba bastante baja y no sabíamos si al subirla se iría. Pero ni se inmutó. Fue como subir el telón y comenzar la función. Él, impertérrito del lado de afuera y nosotros con nerviosismo buscando la cámara sin hacer ruido o movimientos bruscos. Pero creo que nada le importaba... los asustados eran el par de seres humanos en pijamas. La persiana se encontraba baja y él miraba hacia un lado. Guardamos cautela para no asustarlo. Me atreví a subir la persiana y se volvió hacia nosotros... se quedó observándonos, ¡como si nada! 
   No me atreví a abrir las ventanas. Mantuve el vidrio entre él y nosotros (esa mirada era para tomarse con cautela la situación). En varias oportunidades hizo algunos "estiramientos" de sus patas y alas (una a la vez) y meneaba, de vez en cuando, su cabeza. No parecía intimidado en lo más mínimo. De hecho las fotos las tomé a centímetros de él (detrás del vidrio, por supuesto). Vivo en el piso 15, Urbanización El Cigarral, Municipio El Hatillo. Este halcón ha venido en una sola oportunidad. Me encontraba sentado en la cocina (cerca de las 7:00 AM) cuando mi al esposa, al entrar, se dió cuenta que este no era un habitué de nuestra ventana.


   Lo de los pájaros se me ha dado de forma natural. Hemos tenido turpiales (muy pocas veces) y una vez un zamuro (creo que tuvo un mal aterrizaje y cayó por aquí)... casi me provoca un infarto. Nos han visitado palomas, tortolitas, azulejos y... unos chiquitos (¿reinitas?) que son sumamente atrevidos; se meten dentro y buscan migas por toda la cocina aún con nosotros muy cerca. Entran y salen con mucha habilidad. Las tortolitas son torpes, se asustan al vernos de improviso. Algunas de ellas han dormido dentro del apartamento por no saber escapar. Hay otros de regular y diaria visita, son de color amarillo-verdoso, de pico puntiagudo; ellos, juntos a los azulejos, reciben una buena ración semanal de cambures. Los fruteros van vienen durante todo el día. El resto se alimenta con alpiste y semillas que compramos en los automercados. Éste sábado y domingo observamos los halcones (son cuatro). Durante el día estuvieron en las antenas de dos edificios ubicados frente al nuestro. Me levanto muy temprano (5:00 AM) y a esa hora todavía no están posados en su sitios de guardia. Pasan horas allí sin moverse (realizan, eso sí, sus ejercicios de patas y alas). Entre 3:00 y 4:00 PM empezaron a volar entre los edificios (en parejas). Volvían a las antenas para, de repente, desaparecer de nuestra vista.

Textos y fotografía: © Conchita y Domingo Subero 
Si desea reproducir el contenido, solicite autorización a siempreverde.venezuela@gmail.com
Twitter: @ysiempreverde

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos tus comentarios!